Moda sostenible que se vive y se siente

El Festival de Moda Sostenible en el Mercado de Pulgas reunió a diseñadores, emprendedores y público en una jornada donde la creatividad y la conciencia ambiental se encontraron cara a cara.


El sábado 6 de septiembre, el Playón del Mercado de Pulgas dejó de ser un simple espacio de feria para transformarse en un gran escenario de moda consciente. Desde temprano, el movimiento era evidente: diseñadores, emprendedores, curiosos y vecinos del barrio se cruzaban en un clima que mezclaba música, aroma a café y propuestas estéticas que iban mucho más allá de lo decorativo.

Había algo distinto en el aire. No se trataba solo de mostrar ropa, sino de compartir una idea: que la moda puede ser más humana, más cercana y más coherente con el tiempo que vivimos. Entre los puestos, las telas colgaban como banderas, las perchas estaban hechas con materiales reciclados y los maniquíes vestían prendas creadas con historias detrás.

Más de cincuenta marcas y proyectos independientes presentaron colecciones y accesorios bajo un mismo hilo conductor: la sostenibilidad. Desde indumentaria hecha con textiles reciclados hasta joyería artesanal producida con materiales recuperados, todo parecía responder a una misma pregunta: ¿cómo queremos vestirnos en el futuro? Cada stand contaba una historia distinta, pero todos compartían la misma premisa: demostrar que se puede crear belleza sin dejar de lado la responsabilidad ambiental y social.

Imagen: https://www.filo.news/noticia/2025/08/28/llega-a-la-ciudad-de-buenos-aires-una-nueva-edicion-del-festival-moda-sostenible

“Ya no se trata solo de diseño, sino de proceso”, explicaba Camila, diseñadora de una marca que trabaja con descarte textil. “La gente pregunta de dónde viene la tela, quién la hizo, qué pasa después. Eso antes no pasaba, y hoy es parte de la conversación”.

El festival no se limitó a la venta de productos. A lo largo del día, distintos talleres abiertos al público invitaron a experimentar con la personalización de prendas, el bordado, el reciclaje textil y hasta el diseño de estampas propias. Entre mesas y materiales, se veía a grupos de jóvenes probando técnicas de teñido natural o aprendiendo a reparar ropa. En paralelo, se organizaron charlas sobre microtendencias digitales y nuevas formas de consumo responsable, moderadas por periodistas y referentes del sector.

La idea no era solo mostrar, sino también generar reflexión. Qué significa vestirnos de manera consciente, qué rol juegan las redes sociales en la construcción de estéticas y cómo podemos incorporar pequeños cambios en la vida cotidiana. Cada intervención parecía recordar que la moda también puede ser una herramienta educativa, un espacio para repensar nuestros hábitos sin perder el placer de vestirnos.

Lo más interesante fue cómo la propuesta combinó lo urbano con lo cotidiano. A diferencia de un desfile tradicional, donde la moda se mira desde la distancia, acá todo pasaba en un mismo plano: la gente tocaba las prendas, conversaba con los diseñadores, sacaba fotos, probaba accesorios o simplemente se quedaba observando los colores y texturas. El ritual de elegir un outfit, tomar un café mientras recorrías los puestos o escuchar música en vivo se volvía parte de la experiencia estética.

En uno de los extremos del playón, una banda tocaba versiones acústicas de canciones conocidas, y ese sonido acompañaba la circulación como una banda sonora improvisada. Niños corriendo entre los puestos, adultos charlando con los creadores, fotógrafos retratando detalles de los materiales: todo formaba parte de una misma escena, orgánica y viva.

Imagen: https://buenosaires.gob.ar/noticias/buenos-aires-esta-de-moda-2025-la-ciudad-se-consolida-como-capital-de-la-moda

“Me gusta venir porque acá la moda no se siente lejana”, decía Lucía, estudiante de diseño. “Podés hablar con quien hizo la prenda, entender el proceso y hasta probar vos misma cómo se recicla algo. No hay distancia entre el público y los creadores, eso lo cambia todo”.

La sostenibilidad, entonces, no aparecía como un concepto abstracto ni como un lujo inalcanzable. Estaba en las pequeñas acciones: reutilizar, reparar, elegir con criterio, valorar el trabajo artesanal. Cada compra parecía tener otro peso, otra intención. El festival mostró que la moda puede ser cercana y comunitaria, sin perder creatividad ni identidad.

A medida que caía la tarde, el ambiente se volvía más cálido. Las luces colgantes iluminaban los puestos, la música bajaba su ritmo y los visitantes seguían recorriendo sin apuro. Algunos se iban con bolsas en la mano, otros simplemente con ideas nuevas. El aire tenía ese murmullo de los lugares donde se siente que algo está cambiando.

Cuando el sol se escondió detrás de los edificios de Colegiales, quedó claro que la moda sostenible ya no es solo una tendencia: es un movimiento cultural, una nueva forma de habitar la ciudad. Una manera de expresarnos y de construir estilo a partir de elecciones conscientes.

Esa tarde, en Buenos Aires, la moda no estuvo en las pasarelas. Estuvo en la calle, entre la gente, convertida en una experiencia compartida, tejida entre gestos, texturas y conversaciones. Y quizás ahí en ese encuentro entre la estética y la vida real, esté naciendo el futuro de cómo elegimos vestirnos.

La moda sostenible ya no es un lujo, es parte de cómo vivimos

El pasado 6 de septiembre se hizo el Festival de Moda Sostenible en el Mercado de Pulgas,
en Colegiales, y la verdad es que dejó en claro que la moda consciente ya no es algo de
nicho. Más de 50 marcas mostraron ropa hecha con reciclaje, segunda mano o producción
responsable, pero lo que más me llamó la atención fue la energía del lugar: no era solo ir a
mirar prendas, sino compartir cafés, escuchar charlas, probar talleres de customización.
Era un plan cultural completo

Imagen: https://buenosaires.gob.ar/noticias/llega-una-nueva-edicion-del-festival-moda-sostenible

La moda no es solo la ropa que elegís, sino cómo elegís vivir tu vida. No es lo mismo
comprar una remera de fast fashion que elegir una prenda vintage que tiene historia. Y lo
interesante es que esos gestos se mezclan con la vida diaria: ir a un brunch con un
accesorio reciclado, viajar con ropa que te dure años, armar un look para una feria con
piezas únicas.

Obvio, todavía falta para que esta manera de consumir se masifique. La mayoría sigue
atrapada en las estéticas virales de TikTok y en la ropa descartable. Pero el festival mostróotra cara: la moda que se cruza con el lifestyle y con la cultura, que no es solo un outfit sino
una elección consciente.

En definitiva, lo que vimos en Colegiales fue una pista de hacia dónde vamos. Y, aunque
parezca un detalle, elegir qué ponernos cada mañana es una forma de decir algo sobre
quiénes somos y cómo queremos habitar el mundo.

Moda con conciencia: Buenos Aires impulsa la sostenibilidad en las pasarelas

Buenos Aires vuelve a marcar tendencia, pero esta vez no por los brillos ni las pasarelas
tradicionales, sino por una mirada más consciente sobre lo que vestimos. En el marco del
ciclo “Buenos Aires Está de Moda”, que se desarrolla durante septiembre y octubre de
2025, la ciudad se convirtió en punto de encuentro para diseñadores, emprendedores y
marcas que apuestan a una moda con menor impacto ambiental y mayor valor social

Imagen de https://www.parati.com.ar/news/desfiles-recorridos-y-modasostenible-asi-es-buenos-aires-esta-de-moda-2025

La propuesta, impulsada por el Ministerio de Desarrollo Económico, busca “visibilizar el
talento local y promover un consumo más responsable” (Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires, 2025). A través de charlas, ferias y desfiles abiertos, se fomenta el uso de materiales
reciclados, la producción de cercanía y la trazabilidad en toda la cadena de valor.
Por ejemplo, la diseñadora argentina Lucía Chain destacó en una entrevista con Infobae
(2025) que “la sostenibilidad no es una tendencia, sino una necesidad urgente si queremos
que la moda tenga futuro”. Su visión se refleja en una generación de creadores que
entienden la estética y la ética como parte del mismo tejido.
Según el último informe del Fashion Transparency Index (2024), las marcas
latinoamericanas aún presentan bajos niveles de transparencia, pero Argentina empieza a
mostrar avances. Proyectos como Sustentia o Moda Circular Argentina funcionan como
puente entre la innovación textil y el compromiso ambiental.
Más allá de las pasarelas, el evento también invita a reflexionar sobre nuestros hábitos
cotidianos. ¿Necesitamos tanta ropa? ¿Qué impacto tienen nuestras elecciones de
consumo? Estas preguntas atraviesan los stands y las conversaciones del público joven,
cada vez más consciente de que vestir también es un acto político.

Imagen de https://www.parati.com.ar/news/desfiles-recorridos-y-modasostenible-asi-es-buenos-aires-esta-de-moda-2025

La moda, entonces, no solo se viste: se piensa, se discute y se transforma. Buenos Aires,
una ciudad históricamente ligada a la creatividad, parece dispuesta a liderar una nueva
etapa donde el estilo no esté reñido con la responsabilidad.

Fuentes:

Tina Deno: “La moda es juego, no examen”


Tina Deno es creadora de contenido y fundadora de Tide Room, un espacio donde combina moda, lifestyle y cultura visual con un enfoque cercano y auténtico. Desde sus redes inspira a miles de jóvenes a explorar su estilo sin miedo a las tendencias. En esta charla, comparte su mirada sobre la moda cotidiana, la creatividad y el valor de disfrutar los pequeños rituales del día a día.

Imagen: @tinadeno (Instagram)

Agustina: Hola Tina, ¡gracias por coparte con la entrevista! Sé que tenés mil cosas, así que te agradezco el tiempo.
Tina Deno: Ay no, por favor, un placer. Me encanta hablar de estas cosas, así que tranqui.

Agustina: Arranquemos por el principio. ¿En qué momento sentiste que tu forma de vestir dejó de ser “solo ropa” para convertirse en parte de tu identidad?
Tina Deno: Creo que fue cuando empecé a mostrarme más en redes. Antes me vestía “para salir”, pero no pensaba mucho en lo que eso decía de mí. Cuando empecé a subir fotos todos los días, a pensar en colores, en texturas, me di cuenta de que estaba contando algo más. Fue como… ok, esto también es mi lenguaje.

Agustina: ¿Y hay algún ritual cotidiano que te inspire en eso? Algo chiquito, pero que te conecte con la moda.
Tina Deno: Re sí. Tomar café, literal. Me encanta ir a una cafetería sola, mirar la gente pasar, ver qué se pone la gente. Ahí saco un montón de ideas. También cuando viajo en subte, me inspiran los looks random que ves a las 8 de la mañana, la gente que combina sin pensar tanto.

Agustina: Hablando de eso, ¿cómo hacés para transformar una tendencia viral en algo tuyo, que no se vea “copiado”?
Tina Deno: Mmm… creo que tiene que ver con no tomarte las tendencias tan literal. Si algo se pone de moda, lo pienso: ¿esto me representa? Si sí, lo adapto. Capaz cambio la paleta o lo mezclo con algo vintage. El truco es no disfrazarte de TikTok (risas).

Agustina: (risas) Total. ¿Y qué lugar ocupa el error o la improvisación en eso?
Tina Deno: Uff, un montón. Mis mejores outfits salieron de no tener tiempo o de probar algo sin pensar. Me gusta cuando algo “no combina del todo”. Para mí, ahí aparece la personalidad.

Agustina: Si tuvieras que elegir una tendencia que refleje cómo viven los jóvenes hoy, ¿cuál sería?
Tina Deno: Creo que la clean girl fue re fuerte, pero ahora hay como una reacción a eso. Veo más mezcla, más libertad. Como que todos están buscando su estética, no una sola. Me copa eso, que no haya una única forma de “estar en tendencia”.

Agustina: ¿Sentís que las redes ayudan a expresarse o nos limitan con estéticas demasiado armadas?
Tina Deno: Las dos cosas. Si te lo tomás con humor, te ayudan. Pero si estás todo el tiempo comparándote, te limitan mal. Las redes son una vidriera, pero también una cárcel si te creés todo lo que ves.

Agustina: ¿Qué diferencia ves entre vestirse para uno mismo y vestirse para ser visto?
Tina Deno: Se nota enseguida cuando alguien se viste para los demás. No hay brillo en eso. Cuando te vestís para vos, hay algo más suelto, más real. Igual, no lo voy a negar: todos pensamos un poco en cómo nos van a ver. Pero la clave es que no sea lo principal.

Agustina: ¿Qué tendencia actual creés que va a desaparecer rápido y cuál podría volverse un clásico del futuro?
Tina Deno: La mob wife creo que va a durar poco, es muy de momento. En cambio, el estilo minimalista con twist —tipo básicos con textura o accesorios fuertes— para mí se queda. Es adaptable, no cansa.

Agustina: Si alguien siente presión por estar “a la moda”, ¿qué le dirías?
Tina Deno: Que nadie está al día con todo. Literalmente imposible. Mejor tener tu estilo y adaptarlo. La moda es juego, no examen.

Agustina: ¿Tenés algún ritual personal antes de vestirte?
Tina Deno: Sí, pongo música. Siempre. Me cambia el mood. Si escucho algo tranqui, me visto más soft. Si pongo reggaetón, ya sé que sale look power (risas).

Agustina: Me encanta. Última: ¿qué pequeño placer cotidiano sentís que refleja tu estética personal?
Tina Deno: Hacer fotos de cosas simples. Un café, una sombra linda, una textura. Eso es muy yo: encontrar belleza en lo cotidiano.


Imagen: @tinadeno (Instagram)

La charla con Tina Deno deja una sensación fresca y auténtica. No habla de moda como algo lejano, sino como parte de la vida diaria: una forma de expresarse, de observar y disfrutar lo simple.
Su mirada muestra que la moda no es seguir reglas, sino probar, jugar y reflejar cómo nos sentimos cada día.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar